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Los
tránsitos de Urano, Neptuno y Plutón sólo se producen una
vez en la vida, nos sorprenden porque no hemos tenido la experiencia
anterior, por lo que nos hacen actuar de manera compulsiva, y marcan
mucho los principales cambios de ésta.
Los de Júpiter y Saturno
(el gran benéfico y el gran maléfico) se producen varias veces,
marcando ciclos de maduración personal e integración social, de
expansión y contracción personales, de fortuna y desgracia.
Los tránsitos del Sol,
Mercurio, Venus y Marte se producen todos o casi todos los años
y no suponen una gran novedad para el nativo, aunque pueden reforzar
tránsitos de planetas exteriores; los de la Luna se producen
todos los meses y son muy interesantes para observar las variaciones
del talante del público de un día para otro (ver Calendario Lunar).
Son más importantes los tránsitos
por las Casas angulares (AS, FC, DS, MC).
Bibliografía:
Tránsitos planetarios y destino (G. Antarès); las 12 Casas (H. Sasportas);
Dinámica y análisis de los aspectos (Bil Tierney) |