MITOLOGÍA DE AFRODITA-VENUS

Botticelli: El nacimiento de Venus

Oriunda de Oriente, Afrodita era la diosa del amor, de la fertilidad y de la belleza. La encarnación del deseo sexual como una de las fuerzas creadoras del universo era, a la que todos los seres vivos, animales, hombres o dioses, están sometidos. En algunos lugares de Grecia también se la consideraba diosa de los marineros, porque se atribuía a Nereo su crianza, aunque no era tradición muy extendida: «Las intimidades con doncellas, las sonrisas, los engaños, el dulce placer, el amor y la ternura», dice el poeta que fueron sus atributos desde el principio.

La Venus de los romanos, tuvo según la leyenda un origen espectacular. Su progenitor Cronos (Saturno), para poder salir del útero de su madre Gea (diosa de la Tierra), tuvo que cortar el falo de Urano (el dios primigenio del cielo) con una hoz afilada, el que cayó al mar de Chipre, donde quedó flotando entre la blanca espuma. En el interior de la "divina carne" fue creciendo una diosa que los griegos llamaron Afrodita "la surgida de la espuma", de la que surgió la diosa, blanca y perfecta como la espuma, aphros, de donde Afrodita, que la mecía. Dicen algunos que nació de una concha o que, una vez nacida, navegó en una concha hasta la costa. Empujada por los vientos Céfiros alcanzó la isla de Citera, así el apellido Citerea, pero le pareció demasiado pequeña y prosiguió hasta Pafos, en la costa de Chipre, Ciprogénea o Cipris también se la llama, donde la esperaban las Horas, hijas de Zeus y Temis, y las Gracias para embellecerla y engalanar su desnudez. Y añaden que al salir de las aguas y pisar tierra firme, brotaron flores de todas las especies. «Salió del mar la augusta y bella diosa, y bajo sus delicados pies crecía la hierba en torno», así lo cuenta el poeta. Y luego que la hubieron ataviado y perfumado, la condujeron al Olimpo, a la morada de los Inmortales. Es la versión más popular y los críticos de ojo frío ven en ella una alegoría a su origen ultramarino.

Las nereidas y tritones y los demás habitantes del mar acudieron presurosos a contemplarla, rodeando su concha nacarada que era carro y cuna a la vez. Entonces, el halago del aire puro y el susurro del cielo azul, le arrancaron un blando suspiro que repitió estremecido el universo. Las olas empezaron a mecerla dulcemente en caricias sin fin, el aire se hizo más leve y toda la naturaleza pareció regocijarse con la presencia de Afrodita".

La admiración que todos sentían por su belleza le permitió llegar al Olimpo en un magnífico carro, llevando consigo las maravillosas excelencias que Feme, la Fama, hija de Nyx, habría proclamado de ella, los entusiastas deseos de las deidades masculinas, y las envidias y recelos de las diosas, que se sentían en peligro ante la exquisita belleza de la recién llegada.

Cuando llegó al Olimpo todos los dioses quedaron embobados, boquiabiertos se quedaron con su belleza, tanto que todos le propusieron matrimonio, pero Afrodita a todos rechazó desdeñosa. Entonces Zeus, bien resentido por su desdén y para castigar su orgullo, bien agradecido a Hefaistos por haber inventado el rayo con el que había matado a los Gigantes, concedió su mano al herrero olímpico, el hijo cojo y deforme de Hera, dios del fuego y de la fragua. La diosa aceptó, pensando que el herrero sería fácil de contentar y muy pronto se dio a dioses y hombres, lo que convirtió aquel matrimonio en una bronca permanente, pero Hefaistos, muy enamorado, siempre la perdonaba.

Afrodita es la "Amante de la sonrisa", "trenzadora de engaños". Durante el juicio de Paris, nada pudo la majestad de la diosa Hera ni la belicosidad de Atenea frente a su seductora belleza. Fue la protectora de Paris y de Troya, y luego del héroe latino Eneas, el hijo de Anquises y fundador simbólico de Roma. Es también la fecundidad en la naturaleza vegetal y animal. La lasciva paloma es su ave. Su hijo es Eros-el latino Cupido-caprichoso flechero de dos dardos: uno para los amores felices, para los desgraciados el otro.

Una noche Afrodita mantenía relaciones sexuales con Ares, quien puso a un joven llamado Alectrión a su puerta para que los guardase. Éste se quedó dormido y Helios, el sol, sorprendió a la pareja. Ares transformó a Alectrión en un gallo, que nunca se olvida de anunciar la llegada del sol por la mañana.

Se la representa en un carro arrastrado por palomos, cisnes o gorriones, que dicen son las más rijosas de las aves, coronada de rosas y arrayanes. Otras veces aparece cabalgando un toro o un macho cabrío, símbolos de sus múltiples relaciones sexuales. En los primeros tiempos parece que tuvo la tortuga por símbolo y en Cnido, donde se la adoraba como "Diosa del Pacífico Mar", era el delfín su atributo. También la Paloma, el Cisne, la Rosa, el Mirto y la Manzana lo fueron entre otros. En Corinto se la representaba armada.

En las culturas Maya y China, Venus tiene, paradógicamente, connotaciones guerreras, violentas y portadoras de desgracia.

LA ISHTAR MESOPOTÁMICA

La interpretación mesopotámica de los cielos nos proporciona atisbos de una Venus diferente del planeta del amor según nuestra interpretación occidental habitual. La deidad sumeria original asociada con Venus era Inanna, pero la influencia de esta diosa fue absorbida primero, y combinada después con ella, por la de Attar, una deidad semítica masculina, que entró a forma parte de la mitología mesopotámica. Luego, el dios Attar evolucionó hasta ser la diosa Ishtar, siendo el resultado una Venus bisexual; Ishtar, la estrella de la mañana, es masculina, mientras Ishtar, la estrella de la tarde, es femenina. Como ejemplo de la naturaleza trascendente de estas interpretaciones, a Ishtar se la identificó también con Astarté, que se convirtió en uno de los orígenes de nuestra celebración de la festividad de la pascua.

En su aspecto femenino, Ishtar formaba parte de la gran tríada mesopotámica del Sol, la Luna y Venus. Era hija de Sin, la Luna, y hermana de Shamash, el Sol. En su templo se afanaban dos grupos de mujeres; el de las prostitutas sagradas y el de las putas comerciales, y deben recordarse que uno de los epítetos de Ishatar es la que merodea. Esta imagen sexual de Ishtar proporcionó la base para la identificación diosa griega de Afrodita con la idea de regidora del amor erótico.

Venus